Revista Veritas Et Scientia - Perú

Vol. 15. N° 1

Enero – Junio de 2026

ISSN Edición Online: 2617-0639

https://doi.org/10.47796/ves.v15i1.1524

 

 

ARTÍCULO ORIGINAL

FACTORES DEL BAJO RENDIMIENTO ACADÉMICO EN PRIMARIA: ESTUDIO DE CASO EN LA UNIDAD EDUCATIVA SAN ROQUE, EL ALTO (BOLIVIA)

FACTORS OF LOW ACADEMIC PERFORMANCE IN PRIMARY SCHOOL: A CASE STUDY AT THE SAN ROQUE SCHOOL, EL ALTO (BOLIVIA)

File:ORCID iD.svg - Wikimedia CommonsEdgar Mamani Sonco

Universidad Pública de El Alto

https://orcid.org/0009-0003-9517-9081

 

Recibido: 17/05/2025

Aceptado: 28/05/2025

Publicado On-line: 30/06/2025

 

Resumen

Esta investigación diagnostica los factores que inciden en el bajo rendimiento académico en el nivel primaria de la Unidad Educativa San Roque, ubicada en un distrito alejado de El Alto (Bolivia). El estudio, de enfoque cuantitativo, empleó datos estadísticos para identificar que el problema responde a tres factores principales que se mezclan entre sí. En primer lugar, en la dimensión socioeconómica, los limitados recursos educativos en los hogares reducen el acompañamiento familiar durante el proceso de aprendizaje. En segundo lugar, en la dimensión pedagógica, predominan metodologías de enseñanza tradicionales lo cual no corresponde con las necesidades de los estudiantes que forman parte de un mundo digital. En tercer lugar, en la dimensión psicosocial, el temor a participar en clase y las situaciones de acoso escolar afectan emocionalmente a los estudiantes y, por ende, su rendimiento académico. Estos resultados evidencian que para contrarrestar esta problemática se requiere acciones articuladas de la escuela, la familia y el apoyo emocional.

Palabras Clave: bajo rendimiento académico, capital cultural, educación primaria.

Abstract

This research diagnoses the factors contributing to low academic performance at the primary level of the San Roque Educational Unit, located in a remote district of El Alto, Bolivia. The quantitative study used statistical data to identify three main, interconnected factors as the root cause of the problem. First, in the socioeconomic dimension, limited educational resources in homes reduce family support during the learning process. Second, in the pedagogical dimension, traditional teaching methodologies predominate, which are not aligned with the needs of students who are part of a digital world. Third, in the psychosocial dimension, fear of participating in class and situations of bullying affect students emotionally and, consequently, their academic performance. These results demonstrate that addressing this problem requires coordinated actions from the school, families, and emotional support.

Keywords: low academic performance, cultural capital, primary education.

INTRODUCCIÓN

La etapa escolar, correspondiente al nivel primario y comprendida entre los 6 y 12 años, es un periodo fundamental no solo para aprender a leer y escribir, sino para desarrollar habilidades básicas que permitirán a los niños integrarse con éxito en la sociedad. En este entorno, el aprendizaje trasciende lo académico y abarca el área formativa y social. Al respecto, Navarro (2003) sostiene que “las relaciones entre los compañeros de grupo son solo uno de los muchos tipos de relaciones sociales que un alumno debe aprender” (p. 7). En consecuencia, la escuela es un espacio de interacción social entre pares. Y este hecho es la motivación principal de muchos estudiantes quienes buscan amistades durante el recreo mediante el juego, el deporte u otro.

En Bolivia la educación primaria es gratuita. Este nivel de escolaridad es conocido como la Educación Primaria Comunitaria Vocacional, y comprende seis años de formación. A pesar de ello, el bajo rendimiento académico constituye el factor principal que dificulta la promoción escolar y, en muchos casos, conduce a la repitencia. Esta problemática no puede entenderse de forma aislada, sino como un fenómeno multicausal. Es así que algunos estudios señalan que el rendimiento académico de los estudiantes es resultado de una combinación de factores individuales, familiares, educativos y ambientales, lo que complejiza el fenómeno (Ortiz, 2025). En este contexto, la Unidad Educativa San Roque, ubicada en el Distrito 7 de la ciudad de El Alto (Bolivia), presenta una situación similar a la de otras instituciones educativas públicas o fiscales donde el bajo rendimiento académico constituye un desafío para los estudiantes del nivel primario.

En esa misma línea, se evidencia un alto porcentaje de estudiantes que no alcanzan los niveles esperados de aprendizaje en las diferentes áreas curriculares. De acuerdo al informe del Observatorio Plurinacional de la Calidad Educativa (2021), “los estudiantes del nivel primario (3° y 6° año de escolaridad) no distan mucho de los logrados por sus similares en la región; estos se encuentran alejados de los resultados esperados por el estudio” (p. 39). Ello quiere decir que las niñas y los niños bolivianos al igual que en otros países de la región, permanecen por debajo de los niveles de desempeño establecidos como referentes de calidad educativa.

Por otro lado, para comprender la profundidad del panorama educativo de la Unidad Educativa San Roque, es necesario analizar las dinámicas de la población del Distrito 7. Esta zona, ubicada en la periferia urbana y caracterizada por un rápido crecimiento poblacional, ha recibido un importante flujo migratorio procedente de las 20 provincias del departamento de La Paz. Esta migración ha dado lugar a una población mayoritariamente joven. Según el Instituto Nacional de Estadística (2024), de los 885.825 habitantes que tiene la ciudad, un aproximado de 54.2% todavía no ha cumplido los 30 años de edad. Esta situación genera una carga constante sobre el sistema educativo, pues las condiciones de vulnerabilidad social que caracteriza a este sector finalmente inciden en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Para sustentar teóricamente esta problemática, es necesario revisar investigaciones que han abordado la relación entre el entorno social y el aprendizaje.

Desde una perspectiva sociológica, el rendimiento académico es entendido como la capacidad del estudiante para demostrar sus habilidades cognitivas, sus conocimientos adquiridos y sus propios valores de una manera que le permita cumplir o alcanzar el éxito y sus metas educativas. Pierre Bourdieu (2001) sugiere que el éxito escolar está intrínsecamente ligado al capital cultural que los estudiantes adquieren en su entorno familiar y social. Así, si un estudiante convive con una familia que tradicionalmente lee libros, y está habituada a la escritura, es muy posible que el estudiante adquiera el hábito de la lectura y escritura; mientras que el estudiante que convive con una familia que no tiene la costumbre de leer y escribir no lo hará. En ese sentido el capital cultural es heredado del entorno familiar, una noción que se entrelaza con lo planteado por Relova (2019) quien señala que “el rendimiento académico es alcanzar un nivel educativo eficiente, donde el estudiante puede demostrar sus capacidades cognitivas, conceptuales, aptitudinales, procedimentales y actitudinales” (p. 32). Por lo tanto, la escuela funciona como un microcosmos social donde las desigualdades de origen pueden reproducirse o transformarse.

Asimismo, diversas investigaciones evidencian que el bajo rendimiento académico no es un problema exclusivo de este entorno, sino un fenómeno presente en distintos países. El informe del Observatorio Plurinacional de la Calidad Educativa (2021) señala que los estudiantes en Bolivia tienen bajo rendimiento y limitaciones de oportunidades de aprendizaje debido a las desigualdades sociales y educativas. De manera específica, indica que “los estudiantes aprenden a decodificar, pero no a entender el texto; tampoco aprenden a resolver problemas matemáticos” (Observatorio Plurinacional de la Calidad Educativa, 2021, p. 13). Estos hallazgos pueden interpretarse desde la perspectiva de capital cultural de Bourdieu. La realidad observada en la Unidad Educativa San Roque refleja cómo factores como el limitado acompañamiento familiar en las actividades escolares y la insuficiencia de materiales escolares básicos pueden incidir en el rendimiento académico y dificultar el logro de los aprendizajes.

A estas limitaciones materiales se suma la presión social o influencia directa del entorno escolar. Los estudiantes no solo interactúan con sus pares, también buscan ser aceptados e integrarse al grupo. En ese sentido, el apoyo en casa de tutores o padres de familia es clave para el desarrollo de las habilidades sociales. Estudios acerca de cómo educan los padres a sus hijos ofrecen pistas importantes para entender cómo los niños desarrollan sus capacidades sociales cuando están en grupo (Navarro, 2003). Ello permite comprender que cuando los estudiantes afrontan dificultades en esta etapa, su futuro acceso a la educación superior (instituto y/o universidad) y a empleos dignos (trabajo formal) quedará muy limitado.

A grandes rasgos, los antecedentes normativos en Bolivia, impulsados por la Ley N.º 070 de Educación “Avelino Siñani – Elizardo Pérez” (2010), han tratado de abordar estas deficiencias mediante un enfoque integral y descolonizador. Sin embargo, al comparar este marco normativo educativo con la realidad actual donde hay una demanda por el empleo de nuevas tecnologías, es preciso atender los nuevos desafíos del sistema educativo boliviano. Algunas investigaciones evidencian esta percepción crítica respecto a la vigencia del currículo. De acuerdo con Ipsos Ciesmori (2025), el 50% de los encuestados en Bolivia considera que el plan de estudios se encuentra desactualizado, porcentaje superior al registrado en otros países de Latinoamérica. Asimismo, el 35% identifica la insuficiente inversión del Estado en educación como uno de los principales obstáculos para mejorar la calidad del sistema educativo.  A partir de lo anterior, esta brecha entre la norma y su implementación refleja una problemática a nivel global que ha sido reconocida por organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Esta sostiene que “las tecnologías digitales tienen un tremendo potencial de transformación, pero aún no hemos descubierto cómo conseguir que se cumplan esas promesas” (UNESCO, 2022, p. 3). De igual modo, los informes nacionales indican algunos factores críticos tales como el nivel socioeconómico de la familia, la formación continua de los maestros y el acceso a recursos tecnológicos emergentes (Observatorio Plurinacional de la Calidad Educativa, 2021). Lo que este informe resalta es que la calidad educativa depende de la interacción de tres factores: lo económico, lo humano y lo tecnológico. Por tanto, si falla cualquiera de estos pilares, la educación de excelencia se vuelve una meta inalcanzable.

En función de lo expuesto, para el desarrollo de la presente investigación se han planteado tres dimensiones principales. En el aspecto socioeconómico, se observan los índices de pobreza, el acceso a internet y el rol de los padres en el desempeño escolar. En el ámbito pedagógico, se evidencia una enseñanza tradicional y la falta de recursos didácticos para los docentes. Por último, en la dimensión psicosocial, se aborda el impacto del acoso escolar y la ansiedad en el equilibrio emocional de los estudiantes de nivel primaria. Con este propósito, el objetivo general es determinar los factores que inciden en el bajo rendimiento académico en la Unidad Educativa San Roque. Para ello, planteamos como objetivos específicos describir la relación entre el estatus económico y el rendimiento, determinar la incidencia del acoso escolar y analizar la efectividad del plantel docente y los recursos escolares.

METODOLOGÍA

El La metodología que aplicamos en esta investigación se enmarca en un paradigma positivista con un enfoque cuantitativo. Además, la investigación se define como de tipo explicativa y descriptiva, con un diseño no experimental y de corte transversal, ya que hemos recolectando los datos en un solo momento para mostrar exactamente cómo era la situación escolar de la Unidad Educativa San Roque durante el año 2025.

El estudio se desarrolló en un centro escolar clave que acoge a una población estudiantil proveniente de familias de estratos socioeconómicos bajos (de zonas periféricas o laderas) de El Alto. La importancia de esta unidad educativa radica en su capacidad de convocatoria a familias migrantes procedentes de distintas provincias del departamento de La Paz, muchas de las cuales mantienen doble residencia entre los ámbitos rural y urbano. Estas características configuran un contexto social particular que influye directamente en la dinámica escolar. Considerando estas particularidades, la población total de la Unidad Educativa San Roque en el nivel primario asciende a 1225 estudiantes (Ministerio de Educación, 2025). Para este diagnóstico de investigación, se trabajó con una muestra finita representativa de 100 estudiantes.

Tabla 1

Selección de la muestra finita (población 1225 estudiantes) de nivel primario de la Unidad Educativa San Roque del distrito 7 de El Alto

Parámetro

Símbolo

Valor

Descripción

Población total

N

1225

Total de estudiantes en el universo

Nivel de confianza

Z

95%

Coeficiente crítico de 1.96

Probabilidad de éxito

p

50%

Máxima variabilidad (0.5)

Probabilidad de fracaso

q

50%

Complemento de la probabilidad (0.5)

Margen de error

e

9.42%

Nivel de precisión para n = 100

Tamaño de muestra

n

100

Total de encuestas ajustadas

Nota: Elaboración propia en base a los datos de la encuesta (2025).

Del universo total de 1225 estudiantes matriculados en el nivel primario San Roque, seleccionamos una muestra de 100 participantes. El tamaño de la muestra se determinó mediante la fórmula para poblaciones finitas. Se obtuvo un margen de error del 9.42% y un nivel de confianza del 95%, valores metodológicamente aceptables para investigaciones de carácter descriptivo (López y Fachelli, 2017). Los detalles se presentan en la Tabla 1.

Además, en cuanto al procedimiento de selección, los participantes fueron seleccionados mediante un muestreo aleatorio por conglomerados. Se priorizó la participación de estudiantes de los cursos quinto y sexto de primaria (secciones B y D de ambos grados), por encontrarse en la etapa final del nivel y presentar un desarrollo cognitivo que permite una mayor autorreflexión sobre sus procesos de aprendizaje.

Para la recolección de datos primarios, se emplearon los siguientes instrumentos de medición:

a)      Cuestionario estructurado. Hemos diseñado boletas para recoger información sobre el perfil demográfico, la situación económica familiar, los hábitos de estudio, el uso de la tecnología en el hogar, así como aspectos relacionados con las dimensiones pedagógicas y psicosocial.

b)     Registro de calificaciones. Se solicitó a la dirección de la unidad educativa el acceso a las actas de evaluación (preliminares) del tercer trimestre de 2025 de los 100 estudiantes que conformaban la muestra. Las calificaciones, registradas en una escala de 0 a 100 puntos, permitieron categorizar el rendimiento en cuatro niveles, como está establecido en la normativa educativa del Ministerio de Educación (2024): Desarrollo Pleno (85-100 puntos), Desarrollo Óptimo (69-84 puntos), Desarrollo Aceptable (51-68 puntos) y En Desarrollo (menor o igual a 50 puntos).

El análisis de los datos se realizó mediante estadística descriptiva e inferencial básica, utilizando el software IBM SPSS Statistics. Se calcularon frecuencias y porcentajes que permitieron generar figuras y tablas que facilitaron la interpretación de las variables analizadas.

Asimismo, hemos empleado la triangulación en el apartado de discusión para contrastar los hallazgos cuantitativos de las encuestas con los datos de fuentes secundarias como los informes del Observatorio Plurinacional de la Calidad Educativa (2021) y de la UNESCO (2022). El estudio fue minucioso y preciso en la descripción de la muestra y los procedimientos, lo que permitirá que otros investigadores puedan replicar el estudio en contextos similares de vulnerabilidad urbana.

Resultados

Para facilitar la interpretación de los hallazgos, los resultados se presentan organizados en función de las características demográficas de la muestra, la situación socioeconómica, los logros de aprendizaje y los factores pedagógicos y psicosociales.

Dimensión socioeconómica: pobreza, acceso a internet en el hogar y rendimiento académico por áreas

a)     Perfil demográfico

Se encuestó a 100 estudiantes del nivel primario de la Unidad Educativa San Roque, de los cuales 46 fueron niños y 54 niñas. Existe una ligera predominancia de estudiantes mujeres. Es así que el 54% de los estudiantes son de sexo femenino, mientras que el 46% son de sexo masculino. Esta distribución demográfica es fundamental para contextualizar todos los demás datos obtenidos en la investigación.


 

Figura 1

Estudiantes de la Unidad Educativa San Roque –D7, según edad

Nota: Elaboración propia en base a los datos de la encuesta, 2025.

 

De acuerdo con la Figura 1, la mayoría de los estudiantes en cursos de quinto y sexto grado de primaria de la UE San Roque se encuentran en el rango de 10 y 12 años de edad. El grupo de 10 años representa el mayor porcentaje de la muestra (43%). Las edades de 11 y 12 años son también significativas, con 28% y 25% respectivamente. Por su parte, los estudiantes de 13 años constituyen el 4% de la muestra. Esta última proporción podría estar asociada a situaciones de repitencia escolar o ingreso tardío al sistema educativo, factores que se relacionan con el bajo rendimiento académico.

 

b)     Situación socioeconómica

Figura 2

Rango aproximado del ingreso mensual total de la familia de las/los encuestados

Nota: Elaboración propia en base a los datos de la encuesta, 2025.

La distribución de los ingresos familiares evidencia una marcada concentración en los niveles de menores ingresos y un elevado porcentaje de respuestas no reportadas. Así el 53% de los estudiantes indicó no conocer o prefirió no informar el ingreso mensual familiar.  Por otro lado, un 25% señaló ingresos inferiores a 2000 Bs., y un 19% se ubica en el rango de 2500 a 3500 Bs. En contraste, solo el 3% manifestó que los ingresos familiares son superiores a los 7000 Bs.

 

c)      Dinámica familiar

 

Figura 3

Quienes trabajan en la casa de las/los encuestados

Nota: Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la encuesta, 2025.

 

En la Figura 3, se puede observar que el principal sostén económico del hogar es la figura paterna, con (65%) de las respuestas, seguida de la madre, con un 27%. Asimismo, un 8% de los estudiantes manifestó ser ellos mismos quienes sostienen su hogar. Este es un factor crítico y directamente negativo para su rendimiento académico y asistencia escolar, ya que afecta su tiempo de estudio y bienestar.

Tabla 2

Caracterización del apoyo familiar: tiempo, frecuencia de acompañamiento y nivel de instrucción de los tutores

Factor de apoyo familiar

Indicador

Porcentaje

Subtotal

Total

Tiempo compartido con padres

Más de 2 horas

32%

 

52%

 

 

100%

Entre 1 y 2 horas

20%

Rara vez

20%

 

48%

Nunca

12%

No tienen tiempo para mí

16%

Quien ayuda en tareas escolares

Padres

20%

 

44%

 

100%

Hermanos/as

22%

Primos/as

2%

Nadie

56%

56%

Frecuencia de ayuda de los padres

Siempre

10%

 

15%

 

 

100%

Casi siempre

5%

Raras veces

44%

 

85%

Nunca

41%

Grado de instrucción educativo de los tutores

Universitario

5%

 

38%

 

100%

Técnico

5%

Secundaria

28%

Primaria

62%

62%

Nota: Elaboración propia en base a los datos de la encuesta, 2025.

 

Los resultados evidencian un bajo nivel de acompañamiento familiar en las actividades escolares. Ante la pregunta “¿Con qué frecuencia tus padres te ayudan en las tareas escolares?”, el 41% de los estudiantes respondió “Nunca”, y el 44%, “Raras veces”, lo que representa el 85% de la muestra. Asimismo, el 62% de los padres o tutores reportó haber alcanzado únicamente el nivel de educación primaria, lo cual representaría un límite de capacidad técnica para asistir a los hijos en asignaturas como Matemáticas, Comunicación y Lenguajes. En este contexto, el 56% de los estudiantes señalaron que realizan sus actividades de aprendizaje sin acompañamiento en casa.

d)     Rendimiento académico

En el ámbito del rendimiento cognitivo, se observó una brecha de género significativa en diversas áreas curriculares. Las estudiantes muestran un desempeño más consistente en los niveles superiores.

Tabla 3

Distribución del rendimiento académico por área, género y nivel de desempeño

Área / Rendimiento

Sexo

Desarrollo “Aceptable” (51-68)

Desarrollo “Óptimo” (69-84)

Desarrollo “Pleno” (85-100)

Matemáticas

Femenino

13%

36%

5%

Masculino

15%

22%

9%

Comunicación y Lenguajes

Femenino

8%

35%

11%

Masculino

6%

29%

11%

Técnica Tecnológica

Femenino

12%

28%

16%

Masculino

10%

27%

7%

Nota: Elaboración propia basada en los registros preliminares de calificaciones proporcionados por la dirección de la UE San Roque, 2025.

 

Como podemos observar en la Tabla 3, en el área de Matemáticas, existe una notable polarización en la distribución del rendimiento académico según el sexo. Los estudiantes varones registran una mayor proporción en el nivel de Desarrollo Pleno (9 %); sin embargo, también presentan una mayor concentración en el nivel de Desarrollo Aceptable (15 %) en comparación con las estudiantes mujeres. En el área Técnica Tecnológica, las estudiantes destacan significativamente, con un 16% en el nivel de Desarrollo Pleno, lo que sugiere un alto potencial de desarrollo en habilidades digitales si se les proporcionan los recursos adecuados.

Por otro lado, en Ciencias Sociales, la mayoría de los estudiantes se concentra en el nivel de Desarrollo Óptimo (69 a 84 puntos). Los niveles de Desarrollo Aceptable (51-68 puntos) son muy bajos para ambos (niños: 3%; niñas: 2%). Las niñas (42%) superan significativamente a los niños (33%) en el nivel de Desarrollo Óptimo. Ambos sexos muestran igualdad en el nivel Desarrollo Pleno (10% cada uno).

En el área de Ciencias Naturales, las estudiantes superan notablemente a los varones en el nivel de Desarrollo Óptimo. En esta categoría, las niñas (30%) superan significativamente a los niños (19%). Por su parte, son los estudiantes varones (15%) quienes presentan una mayor proporción en el nivel Aceptable frente a las niñas (11%). El nivel predominante para ambos sexos es el nivel de Desarrollo Óptimo. Los niveles En Desarrollo (menos=50 puntos) son muy bajos para ambos (masculino: 1%; femenino: 2%). Ambos sexos muestran igualdad en Desarrollo Pleno (11% cada uno). En conjunto, estos resultados muestran una tendencia favorable hacia un mejor desempeño de las estudiantes en el área de Ciencias Naturales.

 

e)     Recursos tecnológicos

Existe una tendencia muy marcada hacia la alta disponibilidad y uso de internet en los hogares de los estudiantes de la Unidad Educativa San Roque. Una amplia mayoría (90.63%) de los estudiantes utiliza internet en su casa. Solo un pequeño porcentaje (9.37%) no lo hace.

Figura 4

Qué hacen principalmente cuando usan internet en el hogar

Nota: Elaboración propia en base a los datos de la encuesta, 2025.

 

Los resultados muestran que el uso de internet entre los estudiantes se orienta principalmente a actividades de entretenimiento: juegos 29.59%, escuchar música (28.57%) y ver videos (23.47%). En suma, estas actividades representan el 81,63% de los usos reportados. En contraste, el uso para investigar en Google es notablemente menor (13.27%), mientras que el uso de redes sociales es la menos reportada (5.10%). El predominio del uso recreativo del internet frente al académico es un factor crítico y           preocupante para el rendimiento académico.


 

Dimensión pedagógica: disponibilidad desigual de materiales educativos y métodos tradicionales

Figura 5

Los siguientes materiales están disponibles en la UE San Roque

Nota: Elaboración propia en base a los datos de la encuesta, 2025.

 

Los resultados evidencian una limitada disponibilidad de recursos educativos modernos y especializados en los hogares de los estudiantes. El 30.60% de los estudiantes reportado no tener acceso a ninguno de los materiales listados. La disponibilidad se concentra principalmente en libros (44.78%); sin embargo, recursos tecnológicos como computadoras (11.19%) e internet (4.47%) son muy escasos, y la biblioteca es casi inexistente (0.746%). La falta de acceso a recursos tecnológicos y de biblioteca, sumado al 30.60% de los que reportaron no contar con  material, impacta negativamente en el rendimiento académico al limitar el aprendizaje complementario, la investigación y el desarrollo de habilidades digitales esenciales.

Figura 6

Herramientas didácticas utilizadas por los profesores (plantel docente)

Nota: Elaboración propia en base a los datos de la encuesta, 2025.

En relación con la dimensión pedagógica, los resultados muestran que una proporción importante de los estudiantes percibe limitaciones en la infraestructura y el equipamiento de las aulas. Ante la pregunta “¿crees que tu salón de clases está bien equipado?”, el 55% de los estudiantes encuestados respondió que lo encuentra “poco equipado”"; el 39% lo calificó como “regularmente equipado” y el 6% consideró que estaba “muy bien equipado”. Esto evidencia que más de la mitad de los estudiantes percibe una infraestructura insuficiente para el desarrollo de sus actividades de aprendizaje.

Asimismo, como podemos observar en la Figura 6, la práctica docente es básicamente tradicional. El 74% de los maestros utiliza la pizarra como herramienta principal, mientras que solo el 3% emplea plataformas educativas o herramientas digitales modernas. Esta desconexión entre la enseñanza analógica (antigua) y la vida digital del estudiante podría generar desmotivación.

Dimensión psicosocial: acoso escolar (bullying), ansiedad y estabilidad emocional del estudiante

Figura 7

Convivencia escolar en riesgo: incidencia de burlas, insultos y amenazas

Nota: Elaboración propia en base a los datos de la encuesta, 2025

 

Los factores psicosociales también emergen como una barrera crítica. El 54% de los estudiantes manifestó haber experimentado situaciones de acoso con alguna frecuencia: el 52% indicó que esto ocurre “algunas veces” y el 2%, “con frecuencia”. Ante la pregunta “¿Quiénes suelen acosarte?”, el 67,8% señaló a sus “propios compañeros de curso”. En menor proporción, el 18,64% identificó a “compañeros de otros cursos” y el 13,56% señaló “otras personas”.


 

Figura 8

Reacciones de los estudiantes ante preguntas realizadas por el docente en clase

Nota: Elaboración propia en base a los datos de la encuesta, 2025.

 

Los resultados muestran que las situaciones de violencia física, psicológica o verbal y de acoso escolar se traduce en inseguridad. El 78% señaló sentirse nervioso/a, asustado o preferir quedarse callado al participar en clase. Esta ansiedad paralizante impide que el estudiante demuestre sus conocimientos, y podrían estar afectando su rendimiento, traduciéndose en bajas calificaciones.

DISCUSIÓN

El análisis de los resultados obtenidos en la Unidad Educativa San Roque permite sostener que el bajo rendimiento académico es un fenómeno multicausal donde el factor socioeconómico ejerce una presión determinante, pero no exclusiva, pues la estabilidad emocional del hogar también define el éxito o el fracaso del estudiante. En ese sentido, los resultados sugieren que cuando hay pobreza en el hogar y los padres poseen niveles educativos bajos, es posible que haya también mayores dificultades para brindar apoyo académico a los estudiantes. Es decir, se genera una situación de riesgo que dificulta que el estudiante aprenda con éxito en su entorno social.

En primer lugar, los resultados socioeconómicos pueden interpretarse a la luz de los planteamientos de Pierre Bourdieu (2001) sobre la reproducción de la desigualdad social y la importancia del capital cultural en las trayectorias educativas. Como hemos podido observar en la Tabla 2, el hallazgo de que el 62% de los tutores o padres de familia solo alcanzaron el nivel educativo primario, y que el 85% de los padres de familia no ayudan en las tareas a sus hijos deja claro que existe una limitada presencia del acompañamiento académico familiar, condición que puede restringir a los estudiantes oportunidades para reforzar y profundizar lo aprendido en la escuela. Como indica Hernández Arteaga y Rodríguez Castellano (2022), “la familia influye en el aprendizaje del niño porque la educación de cualquier persona no puede reducirse al entorno escolar” (p. 12). Esta situación no es meramente coyuntural: el 53% de los estudiantes desconoce el ingreso económico familiar y el 8% declara trabajar, lo que refleja la existencia de hogares en los que la supervivencia económica desplaza el acompañamiento escolar. Estos resultados son consistentes con lo reportado por el Observatorio Plurinacional de la Calidad Educativa (2021), aunque en el caso de la UE. San Roque, la precariedad del apoyo familiar es más aguda, probablemente debido a la alta incidencia de migración interna.

En segundo lugar, es posible identificar una posible brecha entre lo que establece la Ley Nº 070 “Avelino Siñani - Elizardo Pérez” promulgada en 2010 —que busca una educación comunitaria y descolonizadora— y las demandas actuales por competencias digitales. Como indica la UNESCO (2022), “la educación debe desempeñar, además, un papel en la dirección de la innovación tecnológica y la transformación digital de las sociedades” (p. 76). No obstante, los resultados muestran que el 74% de los estudiantes identifica la pizarra como herramienta principal utilizada por sus docentes para el desarrollo de sus clases, mientras solo el 3% emplea plataformas digitales. La persistencia de estos métodos tradicionales contrasta frontalmente con el hecho de que el 81% del uso de internet por parte de los estudiantes se destina a actividades recreativas y solo el 13% a investigación escolar. La desconexión entre una enseñanza analógica y una vida estudiantil digital genera desmotivación, y explica parcialmente por qué, a pesar de que el 90% tiene acceso a internet en el hogar, esta no es aprovechada para el desarrollo académico.  Este resultado dialoga con la percepción recogida en el informe de Ipsos Ciesmor (2025) que enfatiza que los programas de estudios son desactualizados. Sin embargo, los hallazgos de la presente investigación sugieren que el desafío no se restringe únicamente a la actualización curricular, sino que también involucra las prácticas pedagógicas y las condiciones concretas de integración de las tecnologías digitales en el aula. En tercer lugar, los factores psicosociales actúan como un obstáculo invisible y crítico en el aprendizaje. Así, un estudiante que enfrenta discusiones, peleas familiares constantes y alimentación limitada en el hogar, en clase será difícil concentrarse y se mantendrá en estado de alerta provocado por el estrés. Esta tensión emocional se complementa con las dinámicas de convivencia escolar. Como se pudo evidenciar, el 54% de los estudiantes encuestados indican haber sido víctima de acoso escolar principalmente por parte de compañeros del mismo curso (67,8%), y el 78% manifiesta nerviosismo o miedo al participar en clase. En ese sentido, este último dato es particularmente revelador porque sugiere que la ansiedad paralizante no solo deriva del acoso escolar directo, sino de un clima o ambiente en el aula que no garantiza seguridad psicológica. Por lo tanto, el bajo rendimiento escolar podría ser consecuencia de un bloqueo emocional y no de una incapacidad para aprender. Este hallazgo dialoga con lo planteado por Navarro (2003) sobre la importancia de las relaciones sociales en el desarrollo de competencias, pero añade una especificidad: en entornos de alta vulnerabilidad, el acoso escolar actúa como un potenciador o impulsor del fracaso escolar, al desgastar la autoconfianza y/o seguridad en sí mismo del estudiante.

Un aspecto relevante de los resultados corresponde a las diferencias observadas en el rendimiento académico según el sexo de los estudiantes. En el área de Matemática, los estudiantes varones presentan una mayor proporción en el nivel de Desarrollo Pleno (9 %) en comparación con las estudiantes mujeres (5 %); sin embargo, también concentran un porcentaje superior en el nivel de Desarrollo Aceptable (15 %). Las estudiantes mujeres presentan una mayor proporción en los niveles superiores de desempeño en las áreas de Técnica Tecnológica y Ciencias Sociales. En Técnica Tecnológica, el 16 % de las estudiantes se ubica en el nivel de Desarrollo Pleno, mientras que en Ciencias Sociales el 42 % alcanza el nivel de Desarrollo Óptimo, frente al 33 % de los estudiantes varones. Desde una perspectiva de sociología de género, estas diferencias pueden analizarse considerando la influencia de los procesos de socialización, las expectativas sociales y los estereotipos asociados a las distintas áreas del conocimiento. La mayor consistencia femenina en niveles superiores (excepto en Matemáticas) deja abierta una línea de investigación futura: ¿las niñas desarrollan mayores habilidades de autorregulación en contextos de precariedad?

Al contrastar estos resultados con los hallazgos del Observatorio Plurinacional de la Calidad Educativa (2021), se observa una coincidencia con las dificultades identificadas en el sistema educativo boliviano. Según aquel estudio, los alumnos aprenden a leer las palabras, pero no logran captar el significado de lo que leen. En el caso de la U E San Roque, la carencia de materiales escolares básicos, sumada al escaso acompañamiento familiar y las dificultades emocionales relacionadas con la participación en clase, condicionan un aprendizaje superficial. Sin embargo, un hallazgo alentador es que, pese a estas limitaciones, el 56% de los niños enfrenta las tareas de manera solitaria y aun así alcanzan niveles de Desarrollo Óptimo (69-84 puntos) y Desarrollo Pleno (85-100 puntos). Esto evidencia resiliencia y sugiere que intervenciones focalizadas (como tutorías, o talleres de orientación para padres con bajo nivel educativo) podrían tener un impacto positivo.

En cuanto a las limitaciones del estudio, el diseño transversal constituye una de ellas, ya que impide establecer relaciones causales definitivas. Asimismo, la muestra, aunque representativa de estudiantes de quinto y sexto grado de primaria, no captura posibles particularidades de cursos más iniciales, donde el apoyo familiar y la detección temprana del bullying podrían tener efectos distintos. Otra limitación corresponde a la medición de la situación económica familiar. El 53 % de los estudiantes indicó no conocer o prefirió no informar el ingreso mensual de su hogar, lo que introduce un sesgo potencial en la estimación de la precariedad económica.

A pesar de estas limitaciones, los hallazgos tienen implicancias directas para la política educativa. La Ley N.º 070 no ha logrado traducirse en transformaciones en el aula e innovación tecnológica en contextos de alta vulnerabilidad como el Distrito 7 de El Alto. A partir de los hallazgos de la presente investigación, se pueden plantear al menos tres líneas de acción. En primer lugar, se requiere programas de formación docente que integren tecnologías digitales de manera significativa y no meramente instrumental. En segundo lugar, resulta necesario fortalecer los protocolos escolares contra el acoso escolar que incluyan la dimensión emocional relacionado con el miedo a participar en las clases. En tercer lugar, es importante desarrollar estrategias de vinculación con las familias que reconozcan el tipo de capital cultural con el que estas cuentan y que ofrezcan apoyos de bajo costo (guías impresas simples, grupos de estudio).

En suma, este estudio muestra que el bajo rendimiento académico en la U E San Roque constituye un fenómeno estructural, pero no irreversible: la resiliencia estudiantil y las brechas identificadas señalan caminos concretos para la intervención.

CONCLUSIONES

El diagnóstico realizado en la Unidad Educativa San Roque del Distrito 7 de El Alto permite establecer conclusiones claras y directas en relación con los objetivos de la investigación y la problemática del bajo rendimiento académico. Los resultados muestran que el factor más determinante no es la pobreza socioeconómica en sí misma, sino la brecha en el capital cultural y el habitus, ya que muchos no tienen la costumbre de revisar, leer libros en el hogar y, además, la familia no cuenta con la capacidad necesaria para el acompañamiento escolar de sus hijos de forma adecuada debido al grado de instrucción que los padres han obtenido. Esta situación genera que el proceso de aprendizaje quede exclusivamente bajo la responsabilidad de los profesores de la escuela y del propio estudiante quien enfrenta sus tareas sin apoyo.

También llegamos a la conclusión de que el predominio de la pizarra como principal herramienta pedagógica provoca desmotivación entre los estudiantes. Y revela una posible brecha entre las prácticas de enseñanza desarrolladas en el aula y los entornos tecnológicos con los que los estudiantes interactúan cotidianamente fuera de la escuela.

Finalmente, el estudio evidencia que los factores emocionales, sobre todo el temor e inseguridad en clase, inciden en su aprendizaje. Este es un problema que los análisis escolares comunes no suelen considerar. A partir de los resultados de este estudio, en cambio, se puede sugerir que el temor a participar y la ansiedad ante la interacción en clase constituyen una barrera emocional que impide que el estudiante demuestre sus competencias reales, distorsionando la medición de su rendimiento académico. Esto significa que una gran parte de los resultados (puntuación/calificaciones) negativos no pueden atribuirse exclusivamente a las capacidades cognitivas, sino también a condiciones emocionales y sociales en el aula.

referencias

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