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Vol. 8, e1343, año 2026 ISSN – Online: 2708-3043 DOI:
https://doi.org/10.47796/ing.v8i00.1343 |
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Artículo
original
Adopción de la tecnología verde y su influencia en la
conducta ambiental de los estudiantes de la universidad nacional de Juliaca, en
el año 2023
Adoption
of Green Technology and Its Influence on the Environmental Behavior of Students
at the National University of Juliaca, 2023
Jesús Arias Escobar1*
| Leopoldo Wenceslao Condori Cari2
| Gale Ronaldo Herrera Rodríguez3
| Edgardo Martin Figueroa Donayre4
| Mateo Quispe Capajaña5
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Afiliación: 1,2Escuela de Posgrado, Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez,
Juliaca, Perú 3,4,5Facultad de Ingeniería de Procesos Industriales,
Universidad Nacional de Juliaca, Juliaca, Perú Autor
de correspondencia: E-mail: *ariasescobarjesus@gmail.com |
Información del artículo: Recibido: 02/10/2025 Aceptado: 05/11/2025 Publicado: 28/11/2025 |
Resumen
El
fortalecimiento de la cultura ambiental en las instituciones de educación
superior requiere comprender el papel de la tecnología verde en la integración
de prácticas sostenibles. El objetivo del estudio fue determinar la correlación
entre su adopción y la conducta ambiental en estudiantes universitarios. Se
aplicó un diseño correlacional a una muestra probabilística de 340 estudiantes,
evaluada mediante un cuestionario Likert por dimensiones con alta consistencia
interna (α > 0,90). Los puntajes se integraron en índices globales y se
clasificaron en niveles bajo, medio y alto mediante baremos estadísticos. El
análisis incluyó estadísticos descriptivos y correlaciones Rho de Spearman. Los
resultados mostraron que la adopción de tecnología verde se concentró
principalmente en niveles medios (90,3 %). Ambas variables mostraron una
correlación positiva y moderada (ρ = 0,301, p < 0,001). La actividad digital
sostenible obtuvo la asociación más elevada con la conducta ambiental (ρ =
0,467), seguida de la eficiencia energética (ρ = 0,325), el ahorro energético
(ρ = 0,277) y la reducción de elementos tóxicos (ρ = 0,257). Las variables
académicas no presentaron relaciones significativas. Estos hallazgos, resaltan
la importancia de promover políticas institucionales que fortalezcan el uso
responsable de tecnologías verdes en el ámbito universitario.
Palabras clave: conducta ambiental; estudiantes
universitarios; sostenibilidad; tecnología verde
Abstract
Strengthening the environmental culture in higher
education institutions requires understanding the role of green technology in
integrating sustainable practices. The objective of this study was to determine
the correlation between its adoption and environmental behavior among
university students. A correlational design was applied to a probabilistic
sample of 340 students, assessed using a dimension-based Likert questionnaire
with high internal consistency (α > 0.90). Scores were aggregated into
global indices and classified into low, medium, and high levels using
statistical cut-off points. Data analysis included descriptive statistics and
Spearman’s Rho correlations. Results showed that green technology adoption was
mainly concentrated at medium levels (90.3 %). Both variables exhibited a
positive and moderate correlation (ρ = 0.301, p < 0.001). Sustainable
digital activity showed the strongest association with environmental behavior
(ρ = 0.467), followed by energy efficiency (ρ = 0.325), energy saving (ρ =
0.277), and reduction of toxic elements (ρ = 0.257). Academic variables showed
no significant relationships. These findings highlight the importance of
promoting institutional policies that strengthen the responsible use of green
technologies within the university context.
Keywords: environmental
behavior; university students; sustainability; green technology.
1. Introducción
La crisis ambiental actual representa uno de los desafíos más urgentes para la humanidad. El último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) indica que el calentamiento global ha alcanzado aproximadamente 1,1 °C por encima de los niveles preindustriales, impulsado principalmente por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero, con efectos cada vez más evidentes sobre los sistemas climáticos, los ecosistemas y la salud (IPCC, 2021). De manera paralela, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente advierte que, incluso con los compromisos vigentes, el planeta se encamina hacia un aumento de temperatura de entre 2,5 °C y 2,9 °C a finales de siglo, lo que revela una “brecha de emisiones” incompatible con los objetivos del Acuerdo de París (UNEP, 2023). Estas proyecciones también se reflejan en la salud mundial: la Organización Mundial de la Salud estima que la contaminación del aire causa millones de muertes prematuras cada año, sobre todo en países de ingresos medios y bajos (WHO, 2024).
Frente a este contexto, los marcos internacionales
de política pública, como la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y las
iniciativas de Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS), destacan la
necesidad de transformar no solo las tecnologías, sino también los hábitos y
comportamientos de la ciudadanía. La UNESCO ha señalado que la EDS debe
proporcionar a las personas conocimientos, competencias, valores y actitudes
que les permitan convertirse en agentes de cambio, incorporando la
sostenibilidad en todas las dimensiones de la vida social (UNESCO, 2014, 2020).
Así, la transición ecológica no puede entenderse únicamente como un desafío
tecnológico, sino como un proceso estrechamente ligado a las prácticas
ambientales cotidianas.
La literatura sobre conducta proambiental ha
demostrado que, aunque el conocimiento y la preocupación ambiental son
necesarios, no bastan para asegurar prácticas coherentes. Este fenómeno se
conoce como la “brecha actitud–comportamiento” (Kollmuss y Agyeman, 2002).
Modelos psicosociales como la Teoría del Comportamiento Planificado sostienen
que las conductas se explican por la interacción de actitudes, normas
subjetivas y percepción de control, mediadas por las intenciones conductuales
(Ajzen, 1991). Investigaciones recientes han ampliado estos marcos al
incorporar variables como la autoeficacia ambiental, las normas sociales y la
percepción del riesgo climático, evidenciando que los determinantes del
comportamiento proambiental son múltiples y dependen del contexto (Shafiei y
Maleksaeidi, 2020; Zhang y Cao, 2025).
En América Latina, y especialmente en el ámbito
universitario, la evidencia sobre conductas ambientales sigue siendo limitada,
aunque muestra un crecimiento sostenido. Investigaciones realizadas en
comunidades y estudiantes chilenos han identificado niveles diversos de
preocupación y práctica proambiental, influenciados por factores culturales,
socioeconómicos y contextuales (Bronfman et al., 2015). De manera semejante,
estudios en Brasil señalan que las actitudes y comportamientos ambientales de
universitarios están condicionados por valores, experiencias educativas y
percepción de eficacia personal (Amérigo et al., 2017). En el caso del Perú,
trabajos recientes han encontrado una relación significativa entre la educación
ambiental y la conducta proambiental en estudiantes de educación básica y
superior, aunque también evidencian la persistencia de prácticas poco
sostenibles pese a niveles moderados o altos de conciencia ambiental
(Estrada-Araoz et al., 2023; Estrada et al., 2020).
Las universidades desempeñan un papel estratégico
en este contexto por al menos dos razones. En primer lugar, forman a los
futuros profesionales y tomadores de decisiones. En segundo lugar, son
instituciones complejas con una huella ecológica significativa derivada de su
infraestructura, consumo energético, gestión de residuos y cultura
organizacional. La literatura sobre sostenibilidad en educación superior ha
demostrado que estas instituciones influyen de manera directa e indirecta en el
desarrollo sostenible, no solo a través de sus actividades académicas, sino
también mediante la gestión de sus campus y la interacción con sus comunidades
(Findler et al., 2018). Iniciativas como los “green campus” y los sistemas de
evaluación de sostenibilidad universitaria han mostrado que las políticas
institucionales pueden promover patrones de consumo más eficientes, reducir el
uso de recursos y fomentar conductas más responsables entre el estudiantado (Fu
et al., 2017; Lozano et al., 2017; Ribeiro et al., 2021)
No obstante, la mayoría de estos estudios se han
realizado en Europa, Asia o Norteamérica, mientras que los contextos
latinoamericanos permanecen poco representados en la literatura internacional,
tanto en el análisis de conductas ambientales como en la adopción de
tecnologías verdes en campus universitarios (Bronfman et al., 2015). En
particular, existe escasa evidencia sobre cómo la incorporación de tecnologías
verdes, tales como medidas de eficiencia y ahorro energético, sustitución de
materiales tóxicos o digitalización de procesos, se vincula con la conducta
ambiental de los estudiantes en universidades públicas de regiones
andino-altiplánicas, donde confluyen problemáticas socioambientales específicas
y limitaciones de infraestructura.
En este marco, la adopción de tecnologías verdes
puede entenderse como el conjunto de decisiones y prácticas orientadas a reducir
el impacto ambiental de las actividades humanas mediante soluciones que
promueven la eficiencia energética, el ahorro de recursos, el uso de insumos no
tóxicos y la digitalización sostenible. Estudios empíricos han demostrado que
la disponibilidad y visibilidad de estas tecnologías en entornos educativos se
asocian con mayores niveles de comportamiento proambiental, al reforzar normas
sociales y transmitir señales institucionales de compromiso con la
sostenibilidad (Qi et al., 2025; Mohammadi et al., 2023). De igual modo,
investigaciones basadas en teorías como la Protección Motivada y la Educación
para el Desarrollo Sostenible evidencian que intervenciones educativas y
estructurales coherentes, incluida la incorporación de tecnologías verdes,
pueden fortalecer la autoeficacia, las normas percibidas y las actitudes
favorables hacia el ambiente en estudiantes universitarios (Shafiei y
Maleksaeidi, 2020; Zhang y Cao, 2025).
En el contexto peruano, y particularmente en la
Universidad Nacional de Juliaca, se advierte una creciente preocupación por la
sostenibilidad ambiental. Sin embargo, persisten desafíos vinculados al uso
eficiente de la energía, la gestión de residuos y la consolidación de una
cultura ambiental sólida entre los estudiantes. La ciudad de Juliaca, situada
en la región Puno, enfrenta además tensiones ambientales derivadas de la
urbanización acelerada, la contaminación y la vulnerabilidad climática, lo que
refuerza la importancia de comprender los factores que pueden impulsar
conductas responsables en la comunidad universitaria.
El sustento de la investigación se sitúa en la
intersección entre la urgencia ambiental global, la brecha de evidencia
regional y el papel transformador de la universidad. Su justificación radica en
que generar evidencia empírica sobre la relación entre la adopción de
tecnologías verdes y la conducta ambiental de estudiantes universitarios
latinoamericanos permite enriquecer el debate científico internacional al
incorporar realidades del Sur Global, aportar insumos concretos para el diseño
de políticas y estrategias de sostenibilidad en universidades públicas y
contribuir al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en
particular el ODS 4 sobre educación de calidad y el ODS 13 sobre acción por el
clima, desde un enfoque contextualizado.
En coherencia con lo anterior, el objetivo de la
investigación es determinar la correlación entre la adopción de tecnologías
verdes y la conducta ambiental de los estudiantes de la Universidad Nacional de
Juliaca. De este propósito se derivan dimensiones específicas, como la
eficiencia energética, el ahorro de recursos, el uso de insumos no tóxicos y la
digitalización sostenible, consideradas componentes esenciales de la tecnología
verde en el ámbito universitario.
2. Metodología
2.1. Población y muestra
La población estuvo
conformada por 2 937 estudiantes de las diferentes escuelas profesionales de la
Universidad Nacional de Juliaca. A partir de un muestreo probabilístico, se
obtuvo un tamaño muestral de 340 estudiantes, cifra que garantiza niveles adecuados
de precisión estadística y potencia para modelos correlacionales y regresivos
(Daniel y Cross, 2018). La muestra incluyó estudiantes de carreras de
ingenierías, ciencias sociales y económicas, manteniendo una distribución
representativa de la población general.
2.2. Instrumento
Para la recolección de datos se empleó un
cuestionario estructurado de tipo Likert, diseñado para medir las dos variables
principales del estudio. La primera variable, adopción de la tecnología verde,
fue operacionalizada en cuatro dimensiones: eficiencia energética, ahorro
energético, reducción del uso de elementos tóxicos y actividad digital
sostenible. El instrumento estuvo compuesto por 32 ítems que se calificaron en
una escala de cinco niveles que iba desde 1 (definitivamente no) hasta 5 (definitivamente
sí). La segunda variable, conducta ambiental, se definió a partir de tres
dimensiones: utilización de economía circular, optimización de recursos y
preocupación ambiental. Estas dimensiones incluyeron 22 ítems, construidos con
base en el marco teórico del estudio y en literatura internacional relevante
sobre comportamiento ambiental y sostenibilidad (Ajzen, 1991; Kollmuss &
Agyeman, 2002). Todos los ítems también fueron evaluados mediante la misma
escala Likert de cinco puntos.
Para obtener cada variable, se agruparon las
dimensiones que las conforman y se calculó un puntaje total mediante la suma de
los ítems correspondientes. Posteriormente, estos puntajes fueron transformados
en niveles de interpretación (bajo, medio y alto) mediante la construcción de
baremos basados en la distribución de frecuencias, siguiendo criterios
estadísticos de amplitud de rangos. Los cuestionarios fueron administrados de
manera presencial y digital entre los meses de abril y junio del 2023, se
garantizó el consentimiento informado, el anonimato y la confidencialidad de
los participantes, siguiendo los lineamientos éticos de investigación. La
validez de contenido se determinó mediante juicio de expertos, siguiendo
criterios de claridad, pertinencia y coherencia interna. Posteriormente, se
realizó una prueba piloto y se calculó la consistencia interna del instrumento,
obteniéndose coeficientes Cronbach α superiores a 0,90, que se considera
aceptable para este tipo de estudios (George y Mallery, 2019).
2.3. Análisis
de datos
Para el análisis de datos se utilizaron
estadísticas descriptivas y el coeficiente de correlación Rho de Spearman, dado
que las variables fueron medidas mediante escalas ordinales tipo Likert siendo
datos no paramétricos. Asimismo, se evaluó la asociación entre las variables
del estudio y variables académicas (edad, semestre académico y escuela
profesional) a fin de explorar posibles relaciones complementarias.
3.1. Estadísticos descriptivos por variables y dimensiones
La Figura 1 muestra la distribución de niveles
(bajo, medio y alto) en cada una de las dimensiones evaluadas. En todas las
dimensiones de la variable adopción de tecnología verde predominó el nivel
medio, con proporciones entre 70,0 % y 92,1 %, lo que evidencia una presencia
moderada pero uniforme de prácticas tecnológicas sostenibles entre los
estudiantes. Dentro de esta variable, la dimensión con mayor porcentaje de
nivel alto fue actividad digital sostenible (22,9 %), mientras que eficiencia
energética, ahorro energético y reducción de elementos tóxicos registraron
porcentajes bajos en el nivel alto (entre 5,9 % y 7,4 %).
|
Distribución de frecuencias según niveles de dimensiones evaluadas |
|
|
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Tabla 1 Correlaciones entre dimensiones de adopción de tecnología verde y
conducta ambiental |
||||
|
Dimensiones de tecnología
verde |
Conducta ambiental (ρ) |
p-valor |
Interpretación |
n |
|
Eficiencia energética |
0,325** |
< 0,001 |
Moderada |
340 |
|
Ahorro energético |
0,277** |
< 0,001 |
Baja-moderada |
340 |
|
Reducción de elementos
tóxicos |
0,257** |
< 0,001 |
Baja |
340 |
|
Actividad digital
sostenible |
0,467** |
< 0,001 |
Moderada-alta (más
fuerte) |
340 |
Nota.
En la variable conducta ambiental, los
resultados muestran una mayor presencia de niveles altos en comparación con la
tecnología verde. Las dimensiones con mayor proporción de estudiantes en nivel
alto fueron optimización de recursos (43,2 %) y economía circular (35,0 %), lo
que indica una mayor consolidación de comportamientos ambientales relacionados
con la reutilización, el reciclaje y la gestión eficiente de recursos. La
dimensión de preocupación ambiental también mostró una proporción elevada (35,3
% en nivel alto).
A nivel general, la conducta ambiental se
distribuyó en un 57,6 % en nivel medio y 40,6 % en nivel alto, mientras que la
adopción de tecnología verde se concentró en el nivel medio (90,3 %), con solo
un 5,9 % en nivel alto. Esto refleja que, aunque los estudiantes presentan
comportamientos ambientales favorables, la incorporación de prácticas
tecnológicas sostenibles aún es menos frecuente.
3.2. Correlaciones entre las dimensiones de tecnología verde y la conducta
ambiental
El análisis de correlaciones entre las
dimensiones de adopción de la tecnología verde y la conducta ambiental evidenció
asociaciones positivas y estadísticamente significativas en todos los casos (p
< 0,001), lo cual confirma que los estudiantes que reportan mayores
prácticas tecnológicas sostenibles tienden también a manifestar niveles más
altos de comportamiento ambiental.
La Tabla 1 muestra los valores de rho de
Spearman obtenidos. De manera general, la variable adopción de tecnología verde
presentó una correlación moderada con la conducta ambiental (ρ = 0,301), lo que
indica una relación sistemática, aunque no determinista, entre ambas variables.
Este valor refleja que, si bien la tecnología verde influye en la conducta
ambiental, su efecto está distribuido de forma diferenciada a través de sus
dimensiones específicas.
Entre las dimensiones analizadas, la actividad
digital sostenible exhibió la correlación más fuerte (ρ = 0,467), ubicándose en
el rango moderado-alto. Este resultado sugiere que las prácticas digitales
vinculadas con la gestión responsable de información, reducción del desperdicio
tecnológico y uso eficiente de plataformas virtuales están estrechamente
relacionadas con conductas ambientales cotidianas. De hecho, esta dimensión
superó en más del 80 % la fuerza de correlación observada en la dimensión de
reducción de elementos tóxicos (ρ = 0,257), que fue la más baja del conjunto.
Esto indica que las conductas ambientales de los estudiantes se vinculan en
mayor medida con actividades recurrentes y directamente integradas en su vida
académica y digital.
En cuanto a las otras dimensiones, la
eficiencia energética mostró una correlación moderada (ρ = 0,325), lo cual
evidencia que las acciones relacionadas con el uso racional de equipos
eléctricos y el control consciente del consumo energético tienen un vínculo
significativo con la conducta ambiental. Por su parte, la dimensión de ahorro
energético presentó una correlación baja-moderada (ρ = 0,277), indicando que
estas prácticas influyen en la conducta ambiental, aunque con menor intensidad
que la eficiencia energética. Estas variaciones sugieren que los estudiantes
están más habituados a prácticas directas de eficiencia (apagar luces,
desconectar equipos) que a estrategias más planificadas de ahorro energético
(optimización de tiempos de uso, ajustes de configuración, entre otros).
La dimensión de reducción del uso de elementos
tóxicos presentó la correlación más baja del conjunto (ρ = 0,257). Esto podría
deberse a que estas prácticas son de carácter más puntual y dependen de
condiciones de infraestructura institucional (por ejemplo, disponibilidad de
insumos sostenibles o alternativas no tóxicas), lo cual limita su integración
en la rutina cotidiana de los estudiantes. No obstante, la correlación
significativa indica que incluso estas conductas específicas están alineadas
con niveles más altos de comportamiento proambiental.
3.3. Correlaciones entre variables del estudio y las académicas
Las correlaciones entre variables del estudio
y las académicas (Tabla 2) son de magnitud baja o prácticamente nula. El
Semestre Académico presenta relaciones pequeñas tanto con la conducta ambiental
(ρ = 0,177, p = 0,001) como con la edad (ρ = 0,109, p = 0,044), aunque ambas se
mantienen en el rango de bajas correlaciones, careciendo de una influencia
sustancial. Del mismo modo, la Escuela Profesional y la Edad exhiben correlaciones
mínimas con las variables ambientales y tecnológicas, todas ellas inferiores a
|0,10| y sin significancia estadística, lo que indica ausencia de asociación
relevante.
La Figura 2 permite visualizar los patrones
generales de asociación entre las variables del estudio y las académicas. El
gradiente cromático del heatmap muestra que todas las correlaciones presentan
intensidades bajas, concentrándose en tonalidades intermedias y homogéneas.
Esto indica que, aunque algunas asociaciones alcanzan significancia
estadística, su magnitud es reducida y no se observan contrastes fuertes entre
las variables. Asimismo, la uniformidad cromática confirma que ni la Escuela
Profesional ni el Semestre Académico generan variaciones relevantes en la
conducta ambiental o en la adopción de tecnología verde. La representación
visual refuerza que las variables académicas no constituyen predictores
sustanciales dentro del modelo analizado.
3.3. Correlaciones entre variables las variables de estudio
Al Realizar la correlación global entre las
dos variables centrales del estudio, el valor obtenido (ρ = 0,301, p < 0,001)
confirmó una relación positiva moderada entre la adopción de tecnologías verdes
y la conducta ambiental, en coherencia con los patrones observados previamente
en las dimensiones específicas. Este resultado sugiere que los estudiantes que
incorporan prácticas sostenibles en el uso de tecnología tienden también a
manifestar comportamientos ambientales más consistentes.
|
Tabla 2 Correlaciones Rho de Spearman de variables |
|||
|
Relación entre variables |
Rho (ρ) |
Magnitud |
Significancia |
|
Conducta ambiental -
Semestre académico |
0,177 |
Baja |
p = 0,001 |
|
Semestre académico - Edad |
0,109 |
Baja |
p = 0,044 |
|
Conducta ambiental - Escuela profesional |
-0,092 |
Baja |
ns |
|
Conducta ambiental - Edad |
0,083 |
Baja |
ns |
|
Tecnología verde - Escuela profesional |
-0,021 |
Nula |
ns |
|
Tecnología verde - Semestre académico |
0,007 |
Nula |
ns |
|
Tecnología verde - Edad |
0,014 |
Nula |
ns |
|
Escuela profesional - Edad |
-0,071 |
Baja |
ns |
|
Escuela profesional - Semestre académico |
0,029 |
Nula |
ns |
|
Figura 2 Heatmap de variables académicas y del
estudio |
|
|
Se identificó una relación moderada y
significativa entre la adopción de tecnologías verdes y la conducta ambiental
de los estudiantes universitarios. Este hallazgo es consistente con la
literatura internacional, que ha demostrado de manera reiterada que las
prácticas tecnológicas sostenibles influyen positivamente en la formación de
comportamientos ambientales responsables (Mohammadi et al., 2023; Qi et al.,
2025). La correlación global obtenida (ρ = 0,301, p < 0,001) se ubica dentro
del rango reportado en investigaciones realizadas en contextos asiáticos y
europeos, donde también se han observado relaciones moderadas entre actitudes
tecnológicas ecológicas y comportamientos proambientales en población joven (Fu
et al., 2017; Zhang y Cao, 2025). La distribución observada refuerza esta
tendencia, ya que la conducta ambiental mostró niveles altos superiores al 40
%, mientras que la adopción de tecnología verde se concentró en niveles medios
(90 %), lo que sugiere que los comportamientos ambientales están más consolidados
que las prácticas tecnológicas sostenibles.
Desde la perspectiva de la Teoría del
Comportamiento Planificado, estos resultados respaldan la idea de que los
entornos tecnológicos sostenibles fortalecen las actitudes positivas, las
normas subjetivas y la percepción de control conductual hacia el ambiente
(Ajzen, 1991). La correlación más elevada se registró en la dimensión de
actividad digital sostenible (ρ = 0,467), lo que respalda que los entornos
virtuales y las prácticas digitales tienen un rol particularmente influyente en
los comportamientos ambientales. Investigaciones han señalado que la
infraestructura verde en los campus universitarios, como sistemas de eficiencia
energética o políticas de digitalización sostenible, funciona como un “disparador
ambiental” capaz de modelar conductas responsables (Lozano et al., 2017;
Findler et al., 2018). Este mecanismo coincide con la estructura conceptual de
este estudio, en el que las dimensiones tecnológicas (eficiencia energética,
ahorro energético, reducción del uso de tóxicos y actividad digital sostenible)
operan como factores facilitadores de la conducta ambiental.
A nivel regional, la relevancia de estos
resultados es especialmente significativa. En América Latina, los
comportamientos ambientales se encuentran fuertemente condicionados por
factores estructurales, desigualdades socioeconómicas y limitaciones
institucionales (Bronfman et al., 2015; Amérigo et al., 2017). En el caso
peruano, Estrada-Araoz et al. (2023) reportaron que la educación ambiental
tiene efectos favorables sobre la conducta ambiental, aunque estos pueden
diluirse cuando no existen estímulos ambientales tangibles en el entorno de
aprendizaje. Ello sugiere que las tecnologías verdes no solo cumplen una
función operativa, sino también simbólica y pedagógica, al comunicar una
cultura institucional de sostenibilidad. En ese sentido, puede afirmarse que
las tecnologías verdes representan un componente esencial, aunque no exclusivo,
en la construcción de comportamientos ambientales responsables. Esto refuerza
la necesidad de que las universidades implementen políticas que integren
infraestructura verde, formación ambiental y estrategias institucionales
alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
De forma complementaria, se puede entender
que las conductas ambientales de los estudiantes universitarios no constituyen
respuestas aisladas, sino como expresiones de su sentido de responsabilidad y
del contexto educativo y digital en el que se desarrollan. De acuerdo con
Effendi y Tun Ismail (2025), asumir mayor responsabilidad ambiental se asocia
con niveles más altos de bienestar subjetivo en estudiantes universitarios, lo
que sugiere que las prácticas sostenibles también contribuyen a otorgar sentido
y propósito durante esta etapa de vida. De manera convergente, Torroba-Díaz et
al. (2023) evidenciaron que la inteligencia ambiental, el conocimiento y la
actitud explican significativamente el comportamiento ambiental en estudiantes
españoles, lo cual coincide con la correlación observada en nuestro estudio.
En relación con los componentes vinculados
al uso responsable de recursos (energía, agua y materiales), la literatura
sobre consumo energético en residencias universitarias destaca el rol de las
creencias, las normas y el control percibido en la adopción de prácticas de
ahorro. Du y Pan (2021a) demostraron que los comportamientos de ahorro
energético en dormitorios estudiantiles pueden explicarse mediante una versión
ampliada de la teoría del comportamiento planificado. En un trabajo posterior,
los mismos autores identificaron oportunidades de conservación energética a
partir de los patrones de uso observados en residencias universitarias en Hong
Kong (Du y Pan, 2021b). Estos hallazgos guardan coherencia con los resultados
de este estudio, donde los estudiantes con mayor conciencia ambiental
reportaron prácticas más consistentes de uso eficiente de recursos.
La dimensión de comportamiento ecológico
digital adquiere especial relevancia en contextos universitarios caracterizados
por un uso intensivo de tecnologías de información. La evidencia muestra que la
juventud digital no solo consume información, sino que también construye
significados y emociones respecto a la sostenibilidad en entornos en línea
(Petrova et al., 2023). Esta mediación digital puede potenciar o limitar la
traducción de la preocupación ambiental en conductas concretas, dependiendo de
la calidad de los contenidos y de las comunidades virtuales con las que
interactúan los estudiantes. Revisiones subrayan que las tecnologías digitales
pueden contribuir a la sostenibilidad ambiental y social, siempre que formen
parte de estrategias institucionales coherentes y centradas en las personas
(Grybauskas et al., 2022). Este resultado coincide directamente con la
correlación más fuerte del estudio (ρ = 0,467), correspondiente a la dimensión
de actividad digital sostenible, lo que confirma su papel central en el
comportamiento ambiental universitario.
En la misma línea, investigaciones
poblacionales han mostrado una relación positiva entre el uso de internet y las
conductas proambientales. Gong et al. (2020) encontraron que el uso de internet
puede fomentar el comportamiento proambiental al facilitar el acceso a
información especializada y a mecanismos de participación ciudadana. Más
recientemente, Teng et al. (2025) demostraron que el uso de internet incrementa
las conductas proambientales a través de la preocupación ambiental como
variable mediadora. Este marco teórico ayuda a comprender la asociación
identificada en el estudio actual entre las prácticas digitales de los
estudiantes y su conducta ambiental, lo que sugiere que las instituciones
universitarias podrían aprovechar de manera más estratégica las plataformas
digitales para promover comportamientos ecológicos dentro y fuera del campus.
Al integrar tecnologías digitales
sostenibles, prácticas ambientales tradicionales y estrategias educativas
específicas, la universidad se consolida como un espacio clave para articular
responsabilidad ambiental, bienestar estudiantil y ciudadanía digital. La
convergencia entre educación ambiental, diseño de entornos físicos eficientes
(como residencias y laboratorios) y estrategias de comunicación digital resulta
coherente con las tendencias internacionales en sostenibilidad universitaria (Effendi
y Tun Ismail, 2025; Grybauskas et al., 2022; Torroba-Díaz et al., 2023), y
ofrece un marco sólido para interpretar la magnitud de los resultados
estadísticos obtenidos. Estos patrones explican la correlación moderada
observada (ρ = 0,301) y la diferencia entre los niveles de ambas variables,
donde la conducta ambiental mostró mayor consolidación que la adopción de
tecnología verde. Un hallazgo complementario del estudio es que las variables
académicas; edad, semestre y escuela profesional, no mostraron asociaciones
significativas con la tecnología verde ni con la conducta ambiental (todas ρ
< 0,10). Esto sugiere que las diferencias en prácticas ambientales no
dependen del avance académico ni de la especialidad profesional, sino más bien
de factores personales y contextuales.
5. Conclusiones
Los resultados evidencian una relación positiva y
moderada entre la adopción de tecnología verde y la conducta ambiental del
estudiantado universitario (ρ = 0,301, p < 0,001). Aunque la magnitud no es
alta, confirma que las prácticas tecnológicas sostenibles se asocian a
comportamientos ambientales responsables, reflejando un vínculo coherente con
los marcos teóricos del comportamiento planificado y la sostenibilidad
educativa.
La dimensión de actividad digital sostenible mostró
la correlación más alta (ρ = 0,467), posicionándose como el principal impulsor
de la conducta ambiental, mientras que la eficiencia energética (ρ = 0,325), el
ahorro energético (ρ = 0,277) y la reducción del uso de elementos tóxicos (ρ =
0,257) presentaron asociaciones menores pero significativas. Esto indica que
las prácticas digitales ecológicas, más integradas a la rutina académica,
tienen mayor incidencia que aquellas que requieren acciones físicas o
infraestructura institucional más desarrollada.
Los niveles descriptivos demostraron que la
conducta ambiental está más consolidada que la adopción de tecnología verde,
dado que un porcentaje considerable de estudiantes se ubicó en niveles altos de
comportamiento ambiental, mientras que la tecnología verde se concentró en
niveles mayoritarios medios (90 %). Esta brecha sugiere que, aunque existe
conciencia y disposición ambiental, aún falta traducir dicha actitud en
prácticas tecnológicas sostenibles más frecuentes y consistentes.
Las variables académicas (edad,
semestre y escuela profesional) no mostraron relación significativa con ninguna
de las variables ambientales o tecnológicas, lo que indica que los
comportamientos sostenibles no dependen del avance académico ni de la
especialidad, sino de factores personales e institucionales. En consecuencia,
los resultados destacan la necesidad de fortalecer políticas universitarias que
integren tecnologías verdes, ambientes digitales responsables y estrategias
educativas orientadas a consolidar una cultura sostenible en toda la comunidad
estudiantil.
J. Arias: Conceptualización, curación de datos, análisis formal, adquisición de
fondos, investigación, metodología, administración del proyecto, recursos,
software, supervisión, validación, visualización, redacción del borrador
original, revisión y edición. L. W. Condori: Conceptualización, análisis
formal, adquisición de fondos, investigación, metodología, software,
supervisión, validación, redacción del borrador original y redacción, revisión
y edición. G. R. Herrera: Curación de datos, análisis formal,
metodología, validación, redacción, revisión y edición. E. M. Figueroa:
Curación de datos, análisis formal, adquisición de fondos, investigación,
metodología, recursos, software, validación, visualización, redacción del
borrador original y redacción, revisión y edición. M. Quispe: Curación
de datos, adquisición de fondos, investigación, administración del proyecto,
supervisión, visualización.
Conflictos
de interés
Los
autores manifiestan no tener conflictos de interés.
6.
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